La tipología de las joyas en el siglo XVIII es muy variada ornamentalmente: collares, pendientes, aigrettes, ramos, chateleines, petos, hebillas etc.
CHATELEINE
La novedad más importante en la joyería de día, tanto para hombres como para mujeres fue el «chateleine«.

La chatelaine generalmente estaba compuesta de una placa decorativa o una serie de placas decorativas con presencia reducida de gemas. Estaba sujeto al cinturón o el bolsillo, y el reloj y la llave para darle cuerda estaban colgados en él.
Normalmente, el reloj estaba decorado y sujeto por cadenas, de modo que la parte trasera que era la mas decorada permanecía integrada con el diseño general.
Constantemente había modificaciones en la joyería por las chatelaines: los diamantes ya no se usaban; una vez más la función cromática se confió a las gemas cortadas y fijadas a los cabujones, se utilizaron mucho piedras semipreciosas e incluso materiales no nobles, tanto que en algunos países el uso de materiales preciosos como el oro se consideró una ostentación para la época.
La escasa presencia de piedras preciosas y el uso de metales no preciosos, significaba que la cantidad de chatelaines que quedaba era mayor que cualquier otro tipo de joyería de la época y con ellos poseemos una imagen completa de la evolución de los estilos ornamentales del siglo XVIII.
Con el tiempo, unos 20 años después, no sólo el diseño había cambiado, sino también la función que pasa de ser ornamental a funcional, se había extendido como joya de día entre las mujeres: algunos iban acompañados de un étui (una caja para guardar agujas), tijeras, lápices y otros artículos pequeños de emergencia.
Otros guardaban el reloj, pero estaban decorados con muchas otras cadenas y ganchos para transportar una gran variedad de objetos pequeños como sellos etc, toda la pieza se dio a conocer con el nombre de «équipage».
En 1770 trajo como innovaciones particularmente significativas:
- 1ª innovación fue la introducción de macarrones, habiendo abolido el gancho, consistía en dos partes articuladas y dobladas juntas. El reloj que colgaba de un lado a menudo iba acompañado de un reloj falso, colgado del lado opuesto.
- 2ª innovación fue la introducción de placas con esmaltes pictóricos, una moda particularmente francesa. En las sujeciones iban desde retratos de familiares, hasta escenas de caza.
Alrededor de 1780 el renovado interés por las artes clásicas se hizo más vivo y los temas pasaron del tono doméstico y sentimental a las escenas inspiradas en la mitología clásica.


ANILLOS
El anillo mas representativo a mediados del siglo XVIII fue el llamado «a la marquise», cuyo engaste oblongo, oval u octogonal, estaba montado generalmente con una gema grande en el centro, rodeada de una orla de piedras mas pequeñas, por lo común diamantes. A veces el tamaño del anillo a la marquise era tan grande, que llegaba a cubrir la primera falange del dedo.

Hacia la mitad de siglo, también fueron frecuentes los anillos con diseños de flores dentro de una cesta, las orlas de diamantes, lazos etc.


El uso de gemas de pequeño tamaño hizo que no fuese conveniente desmontar anillos de este tipo para recuperar las piedras y por eso muchas han llegado intactos hasta nosotros. Estos anillos tuvieron su origen en Italia, pero rápidamente se popularizaron por toda Europa, haciéndose más complicados con motivos de corazones, mariposas, etc.
En el siglo XVIII continuó la tradición de la alianza decorada con dos manos enlazadas, que se enriqueció con una piedra tallada en forma de corazón, sobre la que solía montarse una pequeña corona, claro símbolo del sentimiento amoroso.

PENDIENTES


En los últimos años del siglo XVIII y durante el siglo XIX, los modelos son mas toscos y las estructuras de las joyas están hechas a troquel.
HEBILLAS
Un miembro de la realeza, habría usado una colección de hebillas plateadas para las fiestas y otras doradas para el resto de los días porque se consideraba mas snob, un dandi siempre llevaría acero.

Un periódico, ya a finales del siglo XVII comentó: Han comenzado a abrocharse los zapatos con hebillas y llegaron a decir que las hebillas, además de hacerlos sufrir, irritaran y acortaran los huesos. Esperamos que todas las personas guiadas por la seriedad y el honor, se abstengan de usar adornos inmodestos. Pero estos guardianes de la moral pública gritaron en vano, pues 40 años después, las entradas para el teatro revelan un giro radical de la opinión pública «la entrada está prohibida para las personas que usan zapatos con cuerdas». Las hebillas se convirtieron en un símbolo de rango o status.
A partir de 1770 se llevan las hebillas muy grandes y en la parte central de estas como podéis observar estaba abierta, a menudo contenía una miniatura o un camafeo.

La demanda de hebillas de todo tipo de material continuó de manera constante hasta 1790, cuando la moda volvió al uso de los cordones.

La industria de la hebilla en este período empleó a un gran número de trabajadores y el declive de esta moda comprometió los medios de subsistencia de un número considerable de artesanos.
Hacia final de siglo, las hebillas disminuyeron definitivamente.
PETOS
El peto, fue una de las joyas más de moda durante la segunda mitad del siglo XVIII, cubría el torso femenino desde el escote del vestido hasta la cintura. Tenía forma triangular, adaptándose al vestido.


COLLARES
Un tipo de collar llamado riviére se extendió durante el último cuarto de siglo.



Por Lourdes Pérez Iturriaga







Es muy importante esta cátedra sobre el arte de la orfebrería en los siglos mencionados. En Colombia es difícil encontrar este tipo de historia de la orfebrería. Esta enfocada a la joyería como tal. No hay investigación. Por lo tanto estas clases sirven muchísimo.