En el siglo XVIII las joyas tienden a hacerse mas ligeras.
Podríamos valorar la joyería del siglo XVIII como rococó en las primeras décadas en un período relativamente corto y como neoclásico posteriormente con los descubrimientos de Pompeya en 1755 y Herculano en 1713.
Aparece un concepto nuevo: cada vez hay menos metal al engastar la gema para que esta luzca en todo su esplendor y el diamante sigue siendo el rey, que ya en el siglo anterior se tallaba de acuerdo con el sistema ideado por el veneciano Vicenzo Peruzzi a finales del siglo XVII garantizando el máximo brillo.
Por otra parte el trabajo del orfebre se transformó, prácticamente es sustituido por el tallador y engastador de gemas, tanto en piedras de color como en diamantes. También los metales se elegían para realizar y acentuar el color de las piedras, plata para los diamantes que son las gemas favoritas de la época y oro para las piedras de color, en España esto no era tan riguroso.

Mas tarde surge otro concepto nuevo: la aparición de los relojes como uno de los ornamentos básicos del atuendo masculino y femenino. La pieza característica como de absoluta innovación del siglo XVIII sería el llamado «chatelaine», término que proviene del nombre que se daba en siglos anteriores al guardián de un castillo, cuyas llaves pendían de una cadena atada al cinturón.

Es una cadena ornamental que se sujeta al cinturón o bolsillo a veces compuesta de elementos de oro moldeados y enlazados en varias formas y tamaños, con escenas que representan temas bíblicos o alegóricos de la historia clásica en elaborados marcos rococó.
Cadenas de varias longitudes que terminaban en ganchos resorte, que en un principio los hombres usaban para colgar sus relojes, llaves y otros accesorios.

Los salones de conversación se generalizaron y era habitual entre la nobleza ofrecer recepciones y suntuosos banquetes. La única fuente de iluminación disponible en estas ocasiones fueron las velas y en este ambiente parpadeante, las buenas joyas fueron particularmente apreciadas.
Por primera vez se habían diseñado joyas diferentes para el día y la noche, aunque esto ocurría mas en Inglaterra. Los dos tipos diferían en forma, estilo y materiales utilizados, siendo las joyas de noche las más complejas y apreciadas.

Fue un periodo de evolución con cambios en el comportamiento social, donde los gustos en general se transformaron, pues a lo largo del siglo se dio la consolidación de una clase media en Europa.
El diseño de la parte delantera de las piezas comenzó a hacerse mas delicado con curvas sinuosas, convirtiéndose en un accesorio de moda susceptible de ser desmontado y transformado según los cambios de gusto, lo cual fue desastroso pues sobre todo las realizadas con materiales mas preciosos rara vez han llegado hasta nuestros días conservando su forma original.
Hay un reconocimiento social hacia el joyero o mas bien diría platero que trabaja el oro, pues siendo una época donde había mucho analfabetismo, a estos se les exigía saber leer, escribir y calcular tanto pesos como cifras, pues hay que tener en cuenta que no eran solo artesanos que comerciaban sino también intelectuales y diseñadores, es decir creativos y lo demuestran los exámenes de pasantías. Era un arte destinado a venderse, no sólo a admirarse.

ROCOCÓ
El Rococó se caracteriza por el lujo al igual que el barroco, no obstante, el rococó tendría un carácter aristocrático, marcado por lo distinguido, la espontaneidad. Muestra esquemas fijos y repetitivos, llenos de virtuosismo técnico. En tanto que el barroco quiere imponer respeto , deslumbrar , el rococo pretende encantar y agradar mediante un arte decorativo y es menos solemne.
Se suele destacar del rococó el gusto por la decoración con colores pálidos y marfileños, de formas blandas y sensuales, adecuadas al placer de la vida.
El rococó es un arte de la aristocracia y de la clase media.

El rococó se caracteriza también por sus lineas ondulantes y quebradas con formas irregulares y asimétricas, donde se da un repertorio decorativo, reproduciendo rocas, conchas, flores, follajes y volutas. Las rocailles tuvieron un período de influencia relativamente corto en cuanto al diseño de joyas.

Por Lourdes Pérez Iturriaga
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