Antes de hablar cómo se crean los diamantes de laboratorio, es importante comprender cómo se forman los diamantes extraídos.
El proceso natural de formación de diamantes ocurre durante millones o miles de millones de años dentro del manto terrestre; donde se puede encontrar la cantidad de presión y calor correcta para la transformación del carbono en diamante. Estos emergen a la tierra a través de erupciones volcánicas profundas por un magma que se enfría en rocas ígneas conocidas como kimberlitas.
Respecto a la creación de los diamantes creados en laboratorio, hay dos procesos:
- HPHT (high-pressure, high temperature): existen tres diseños principales de prensa utilizados para suministrar la presión y la temperatura necesaria para producir diamante sintético: la prensa de cinta, la prensa cúbica y la de esfera fraccionada o prensa BARS.
Comienza como una pequeña semilla de diamante que se coloca en carbono. Utilizando uno de los procesos anteriores, la semilla se expone a altas temperaturas y altas presiones imitando el mismo procedimiento por el cual se forman de manera natural en el manto terrestre.
El carbono puro se derrite y comienza a formar un diamante alrededor de la semilla inicial. Luego se enfría cuidadosamente para formar un diamante de carbono puro.

- CVD (chemical vapor deposition): la deposición química de vapor es un método por el cual el diamante se crea a partir de una mezcla de gases hidrocarburos.
Comienza como una semilla en forma de lámina de diamante. Esta se coloca en una cámara sellada y se calienta a unos 800 grados Celsius.

La cámara está llena de un gas rico en carbono como, por ejemplo, el metano. Los gases se ionizan en plasma utilizando una tecnología similar a la de los microondas o los láseres. La ionización rompe los enlaces moleculares de los gases y el carbono puro se adhiere a la semilla del diamante y cristaliza lentamente.
